martes, 31 de mayo de 2016

Cómo leer una etiqueta de vino

Cuando cogemos una botella de vino la mayoría de las veces solo nos fijamos en la etiqueta desde el punto de vista del diseño, pero hay mucha información que nos ayuda a conocer el vino que vamos a degustar. El origen, la añada, la bodega, variedades de uva, el contenido alcohólico, las notas de cata, el consejo regulador, etc..
Elementos de una etiqueta de vino
A la hora de elegir una botella de vino podemos fijarnos en los siguientes detalles, que suelen ubicarse en la etiqueta principal de la botella, no obstante según cada caso los encontraremos también en el reverso:
Marca o nombre comercial
Generalmente es el nombre por el cual reconocemos a todos los vinos, en ocasiones puede ser el nombre de la bodega, pero en la mayoría de los casos suelen ser nombres que buscan transmitir las características y/o sensaciones del vino.
Denominación de origen
La denominación de origen nos ofrece información sobre su procedencia y el consejo que lo regula para ofrecernos mayores garantías sobre el vino que estamos consumiendo.
Añada o año de la cosecha
Nos indica el año de la cosecha de la vid, un dato importante en el vino ya que la climatología predominante en la zona durante el año de la vendimia puede afectar enormemente a la calidad del vino. 
Tipo de crianza
En el caso que no fuera un vino elaborado como joven, tiempo de crianza tanto en barrica como en botella o mención de crianza, reserva o gran reserva.
Bodega o embotellador
Nos muestra los datos principales sobre el embotellador o la bodega responsable del vino (nombre, registro, ubicación…).
Variedad de la uva
Según el número de variedades de uva empleadas en su elaboración hablamos de vino varietal, según legislaciones, cuando la variedad predominante es de al menos un 80%. Cuando el vino se elabora con distintas variedades utilizamos para definirlo el término francés coupage.
¿Cómo interpretar las etiquetas del vino? https://www.vinetur.com/2014120517617/como-interpretar-las-etiquetas-del-vino.html:
Graduación alcohólica
Nos indica el porcentaje de alcohol etílico que contiene el vino. Nos da pistas sobre su cuerpo, cuanto mayor sea el grado alcohólico mayor cuerpo tendrá, habitualmente está entre los 12% y  14%, vinos con una menor graduación, serán más ligeros y fáciles de beber.
Cantidad
Es la cantidad de vino que contiene la botella, habitualmente se expresa en mililitro o centilitros. La botella de vino estándar posee 75cl, aunque existen otros formatos como el magnum de 1,5l para ediciones especiales.
Además de estos datos, en la contraetiqueta solemos encontrar información de carácter más comercial: método de elaboración, notas de cata, consejos sobre maridaje, sugerencias de servicio. También  encontramos el sello oficial del Consejo Regulador para disponer de mayores garantías sobre el vino que vamos a consumir.

viernes, 29 de abril de 2016

ESPANTAMOSCAS

Hay algo más molesto que estar disfrutando de una agradable comida al aire libre y que las moscas, avispas, mosquitos, etc, nos estropeen ese momento de placer.
Parece que ya tenemos la solución: Shoo Away.

Espantamoscas

Que conste que no tengo interés comercial en este aparato pero me parece que en ciertas situaciones y en las terrazas de algunos establecimientos de restauración suponen un plus de calidad en servicio para satisfacer al cliente.


martes, 9 de febrero de 2016

Armonía Vino platos. Clave el equilibrio.

Buscar el vino más adecuado para un  plato (maridaje, asociación, armonía, combinación, alianza, etc.), o viceversa, es una de las claves para que la comida resulte o no satisfactoria.

 De tal forma que un buen vino y un buen plato dejan de serlo en una mala combinación.

Nuestro objetivo debe ser  potenciar las virtudes de uno y otro, consiguiendo, o al menos buscando un sabor nuevo, que sorprenda por lo agradable, y si es posible, excelente, que quede en nuestra memoria como un registro sensorial perdurable y digno de comentario.

Aunque existen una serie de normas simples, bastante globales y tipificadas (blancos- pescados y tintos –carnes), que dentro de esa visión muy general y amplia pueden resultar acertadas, al igual que existen asociaciones clásicas, extendidas y contrastadas, no nos quedemos en el conocimiento mecánico-memorístico, optemos por entender, ampliar y sobre todo por poder  llegar a sugerir  de forma argumentada combinaciones sensoriales.


Para entender de forma inicial esa sensación que surge de la combinación de varios elementos y las sensaciones que producen,  partamos de acciones cotidianas, que bien por ser realizadas por inercia, costumbre o de forma inconsciente no nos paramos a analizar.

 Para desayunar nos preparamos una tostada de pan crujiente, que suavizamos en lo táctil con mantequilla, sin embargo la sensación que nos quedaría mantiene cierto carácter graso, queda falto de frescura, y así porque nos resulta agradable, sin pararnos a pensar, añadimos a nuestra tostada mermelada, consiguiendo una combinación equilibrada y agradable.

El café lo tomamos con leche y azúcar, por un lado dotamos a la ligereza del café una mayor densidad, a la vez que sus componentes ácidos y amargos se ven equilibrados inicialmente por la leche, y en mayor medida por el azúcar, estamos sin pensar en ello equilibrando componentes.

En el aperitivo, los fritos, salados, con un carácter graso y un sabor ligeramente dulce,  se consumen mayoritariamente con cerveza, ésta contrarresta con su carácter ligero y refrescante (acidez, carbónico) los efectos de la sal y la suave sensación grasa, mientras que su sabor amargo final equilibra el “ligeramente dulce” de estas elaboraciones, creando un sabor nuevo y característico, que se potencia en tiempo e intensidad por la acción del sabor amargo.


De todo lo visto  podemos destacar que una de las claves se encuentra  fundamentalmente en el concepto de equilibrio entre los distintos sabores, inicialmente los fundamentales (dulce, ácido, salado y amargo), y también el aplicado a las sensaciones relacionadas con lo táctil y térmico (suavidad, calidez, sequedad, pastosidad).


Sigamos nuestro viaje por las reacciones y asociaciones vinculadas a lo cotidiano. Tenemos ante nosotros un plato en principio sencillo, pero no simple, una pizza, conjuga en su sencillez una masa con cierto carácter neutro, en la que se sustentan tomate y queso como elementos fundamentales. El queso en su sabor de cierta intensidad, se enmarca en la suavidad láctica y el carácter graso, aportando  cremosidad, estas sensaciones se ven complementadas o equilibradas por el tomate que nos da también con intensidad similar el contrapunto de acidez. Sencillo, pero no simple, tenemos un plato que conjuga dos elementos básicos, capaces de encontrar en su asociación un perfecto equilibrio (de sabores y de sensaciones táctiles), además surge de esta asociación un sabor nuevo y muy agradable, y que sirve de base para aplicar innumerables matices. Ese sabor nuevo, nos revela un nuevo patrón de equilibrio, las intensidades. Ambos ingredientes se conjugan también porque la intensidad del queso y la del tomate se encuadran en el mismo nivel.

Consideremos como conclusión que los tres pilares en los que se asientan las asociaciones se basan en la idea de equilibrio. 

1 Equilibrio entre sabores
2 Equilibrio entre sensaciones táctiles
3 equilibrio entre intensidades


Mario Gil.


martes, 6 de octubre de 2015

Cata de vinos. Fase visual.

LA APARIENCIA Y LA EDAD.

            Para apreciar de forma correcta el color del vino, llenaremos 1/3 de la copa e inclinaremos ésta en un ángulo de 45 º el catavinos sobre una superficie blanca (mantel, folio). El color del vino proviene de las sustancias colorantes contenidas en los hollejos, y es modificado por el paso del tiempo, la crianza, o en su caso enfermedades o defectos.

            El color debe ir acompañado de un apellido, el matiz, que nos indica la evolución del vino.


De forma simplificada los colores y matices de los vinos serían los siguiente: 

            BLANCOS: Amarillo pálido, amarillo verdoso, amarillo limón, amarillo pajizo, amarillo dorado, oro pálido, oro verdoso, dorado, ámbar y caoba.

            ROSADOS: Rosa claro, rosa franco, rosa cereza, rosa frambuesa, rosa amarillento, rosa anaranjado, piel de cebolla, salmón.

            TINTOS: Rojo franco, rojo violáceo, rojo cereza, rojo grosella, rojo sangre, rojo anaranjado, rojo rubí, rojo púrpura, granate, violeta, teja, ocre, marrón.

            La intensidad nos proporciona una idea aproximada (no exenta de riesgo) del cuerpo del vino. Se expresa mediante términos como intenso o ligero, o mediante “capas”, de baja a alta, utilizando para ésta última la expresión “cubierto”.

           
La fluidez nos habla de la densidad del vino, este puede ser muy denso, glicérico (si presenta mucha lágrima), oleoso o ligero.


            Por último la limpieza suele ser hoy día un valor común a la mayoría de los vinos, gracias a las modernas técnicas enológicas, los vinos suelen describirse en este caso como limpios y brillantes. Aunque pueden presentar defectos (turbiedades, carbónico en algunos tintos, partículas en suspensión etc.)

lunes, 5 de octubre de 2015

8 mentiras sobre el vino


Umami el quinto sabor


Profesor Kikunae IkedaEl quinto sabor es el Umami

La cocina es una búsqueda del tesoro constante y para quienes comienzan a inmiscuirse en ella les presentamos un producto que les cambiará la vida, el glutamato monosódico. Con éste podrán alcanzar el sabor umami, considerado el quinto sabor. El sabor umami se encuentra presente en una gran cantidad de alimentos y aún hoy se continúa estudiándolo.
Cuando nos referimos a los sabores el común general reconoce cuatro: ácido/agrio, salado, amargo y dulce. Decir que esos son los sabores existentes no está mal, pero se esta omitiendo uno muy importante y descubierto hace poco más de un siglo, el umami.
El umami es un sabor que se encuentra en gran cantidad de alimentos y fue descubierto a principios del siglo XX por el profesor Kikunae Ikeda de la Universidad Imperial de Todkio.
Realmente lo que descubrió Ikeda fue el glutamato, un aminoácido que forma parte de la estructura de las proteínas y otorga un sabor totalmente distinto a los tradicionales. El profesor dio en la cuenta de que este sabor era común a la carne, los espárragos, el queso y los tomates; y que en el caldo de kombu (tipo de alga utilizada en la gastronomía japonesa) se hacía presente sin dudas. Se avocó pues a descubrir de donde provenía ese sabor y logró extraer cristales de ácido glutámico del caldo de kombu, descubriendo así que ese sabor tan particular y sabroso provenía de dicho aminoácido.

Corría el año 1907 y el profesor Ikeda decidió que ese sabor único se llamaría umami, que en japonés significa sabroso.

El sabor umami

  Tras descubrir que el glutamato producía ese distinguido sabor, el profesor Ikeda decidió que era momento de preparar con el un sazonador. Esto llevaría a un nuevo estado de investigación que hasta el día de hoy continúa.
  Los primeros descubrimientos dieron que el glutamato monosódico se puede usar en una gran cantidad de platos para resaltar el sabor original de los alimentos, debido a que carece de olor y textura.El quinto sabor es el Umami
En la actualidad es un producto que se utiliza pero continúa siendo objeto de prejuicios para los más escépticos que no logran comprender su procedencia y función.
Es fundamental saber que su uso debe ser medido y no sirve de nada pasarse en cantidad, no es como el azúcar o la sal que si ponemos más de la cuenta el sabor del alimento es tapado por el de éstos. El glutamato no produce eso, es autoeliminante. Esto significa que cuando alcanzamos la cantidad necesaria para obtener el saborumami, la adición de una cantidad mayor de glutamato no contribuye a realzar el sabor de los alimentos.
Lograr alcanzar el sabor umami requiere mucha práctica, no es cuestión de comprar un paquete de glutamato monosódico y sazonar los alimentos con el sin ningún tipo de control.
Hay que tener claro que los pescados, carnes, verduras y legumbres mejoran con la adición del glutamato, pero en los productos lácteos, cereales y postres acontece todo lo contrario.
Para finalizar digamos que el glutamato monosódico es un receptor gustativo del sabor umami, el cual debe ser utilizado con sabiduría.

Fuente: www.escueladecocina.net/